Estas esculturas de la hierba que crecen y  cambian cada vez cada día. Hechas de tierra y las semillas de trigo con una estructura de metal reciclado, son el trabajo creativo de los medios de comunicación mixtos artista Mathilde Roussel-Giraudy.

“El mundo natural, como alimento ingerido se convierte en un componente del ser humano”, dice Roussel-Giraudy. “A través de estas esculturas antropomorfas y orgánicas, a partir del suelo y semillas de pasto de trigo, me esfuerzo para mostrar que los alimentos, su origen, su transporte, tienen un impacto en nosotros más allá de su sabor. El poder interior que afecta a todos los órganos de nuestro cuerpo. Observando la naturaleza y siendo conscientes de lo que comemos y cómo nos hace más sensibles a los ciclos de alimentos del mundo – de la abundancia, del hambre – y nos permite estar físicamente, intelectualmente y espiritualmente conectado a una realidad global. ”

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